Cuando me vine a vivir a Zaragoza me enfrenté con el problema de tener que llevar una casa con un presupuesto limitado.Yo era una Gamusina acostumbrada a vivir en la madriguera de mis padres y claro, eso se me hizo un poco cuesta arriba, pero os dejo unos trucos que me ayudaron bastante y aunque con cada uno de ellos la cantidad que vais a ahorrar es poca, al final de mes sumando, sumando, sí que notas el ahorro:
Hacer un menú semanal pero flexible: Pensar la comida que vas a hacer durante la semana y cuando hagas la compra ajústate a eso en un principio.¿Dónde está la flexibilidad? Pues que si tienes pensado comer ese día pollo, pero en la carnicería ves una oferta buenísima de chuletas de cerdo pues....chuletas de cerdo! Donde vivo hay unos supermercados que se llaman El Arból,y cuando los productos están cercanos a su fecha de caducidad los ponen al 50%, así que me doy una vuelta y veo lo que hay, si me interesa algo, cambio el menú rápidamente o lo compro y lo congelo para consumirlo más tarde sin problemas.
Compra lo que vayas a usar: Una cosa que me pasaba al principio es que compraba alimentos (por ejemplo: bolsa de mandarinas de 3 kilos) y al final se me estropeaba la mitad porque no me daba tiempo a comérmelo sin coger un empacho. Así que aunque en principio veas que la bolsa de 3 kilos de mandarinas está de oferta, piensa si no te sale mejor comprar 1 kilo suelto que es lo que te vas a poder comer....Alimentos como la fruta y las verduras los compro sueltos, aunque los que venden en bolsas salga más barato. Para una familia de 4 están muy bien, pero cuando estás sólo te sobra por todas partes.
Revisa la despensa antes de ir a comprar: A veces acumulamos la comida en las baldas y se quedan cosas al fondo de las que nos olvidamos. Revisa lo que tienes para evitar que alimentos puedan acabar caducándose porque nos olvidemos de ellos y acabemos comprandolos de nuevo.
Aprovecha todo lo que puedas: Si te sobra comida piensa si puedes aprovecharla para otra cosa, por ejemplo para hacer croquetas. Las croquetas son un alimento muy agradecido que acepta casi todo lo que le eches. O si no siempre te queda la opción de congelar y aprovechar para otro día.
Lo barato sale caro: Hay cosas en las que no se puede ahorrar y cada uno sabe dónde está su límite. Si por ejemplo sabes que te gusta mucho muchísimo el pan BIMBO (x decir una marca) aunque cueste el doble que el pan marca blanca, pero sabes que te lo vas a comer y lo vas a disfrutar, pues cómpralo. Tampoco es plan de estar comiendo un pan que no te gusta por ahorrarte un euro....
Date un paseo: cerca de donde vino tengo 4 supermercados: El Árbol, Bonárea, Eroski y Día, cada uno con sus ofertas y sus productos de marca blanca. Date un paseo por distintos supermercados y fíjate en sus precios, quizás acabes comprando el agua en uno, la leche en otro y la fruta en otro, pero piensa que a la vez que ahorras estás haciendo ejercicio :)
Visita los pequeños comercios: a veces tenemos cerca fruterias, pescaderias y carnicerias pequeñas con productos frescos y ofertas interesantes en las que no nos fijamos porque vamos directamente al super a arrasar con todo.